Cristina y Raúl
Lo mejor de ser weddding planner es poder dar con parejas como Cristina y Raúl. Puedo decir que fue un flechazo desde la primera reunión que nos conocimos.
Cristina y Raúl son de esas parejas que no se me van a olvidar en la vida, por su vitalidad, su ilusión y su respeto por mi trabajo. Han sido unos meses maravillosos donde hemos creado la boda de sus sueños de una manera súper divertida y eso que creo que son la pareja más ocupada que conozco pero ahi reside el trabajo de un wedding planner, hacer posible lo que parece imposible.
Cuando me conocieron comentaron que tenian unos amigos que les habian dicho que organizar una boda era una pesadilla y que se prepararan para unos meses complicados, a lo que yo les contesté "eso es porque no han tenido un buen wedding planner". Ahora que la boda ya ha pasado estoy segura de que estarán de acuerdo conmigo de que ha sido todo lo contrario. La organizacion de boda tienen que ser igual de emocionantes y divertidos como el propio día, sino hay algo que se está haciendo mal.
Uno de los hilos conductores de esta boda fue su amor por Las Vegas, ya que es casaron alli como autenticas estrellas del rock. A partir de ahi dimos forma a una boda muy elegante, con toques de esa gran cuidad y sobre todo que sorprendiera a todos los invitados.
Cristina llego a la iglesia San Francisco el Grande en un cadillac rosa que dejo a todos los invitados con la boda abierta. Una vez en la finca hubo de todo, actuacion de violin y saxo, casino clandestino, maquilladoras en directo para glitter bar, toro mecanico, hora loca, sorteo de un viaje, pero el momento WOW llego con la aparición estelar de King Africa!! Nadie se lo esperaba y fue tannn divertido!
No tenemos palabras para describir lo que ha supuesto Marta en nuestra boda y desde ahora, en nuestra vida en general. Desde el primer momento que contactamos con ella nos ha transmitido una calma y control inmensos. Además, no sólo ha escuchado nuestras ideas, sino que se ha implicado completamente para entender nuestros gustos y a partir de ahí potenciar todo lo que teníamos en nuestra cabeza hasta convertirlo en una realidad con la que ni siquiera habríamos podido soñar. Sólo nos casamos una vez pero ya sabemos que no hay nadie mejor que ella para esto, y ya estamos pensando qué siguiente evento celebrar para contar con ella y su equipo de nuevo. Durante todo este año no hemos estado preocupados por la boda ni un solo momento, y eso en dos personas que trabajan la mayor parte del día tiene un valor incalculable. Estamos enormemente agradecidos y felices. Hasta la próxima, Marta!!
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